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martes, 8 de mayo de 2018

Maltrata-amor

<Psicológico, sí, pero no menos que físico. El daño y las secuelas son las mismas, o incluso más duraderas>. 

No se le ve venir, ni si quiera la punta de las orejas de muy cerca. Está totalmente camuflado. Aparece como si fuera a salvar todo. Oídos sordos, los consejos de la gente son inútiles, innecesarios. Huele a chamusquina pero arriesgas. Porque de eso va la vida.  Entras feliz. Más feliz que nunca, y de allí te costará salir. Ya no hay vuelta atrás. 

By: Rawpixe


Te duchas y miras al suelo. Sabes que no es ni tu vida ni tu lugar. Buscas en tu cabeza ese término al que quieres hacer referencia pero no lo encuentras. Mientras, el agua sigue cayendo, y fuera te están esperando. Da igual, sigues. 



- ¿Qué te apetece cenar?+ El restaurante que te dije ayer me encanta, podíamos ir allí. 
- Yo la verdad que prefiero ir al que nos recomendó este el viernes.

+ Vale,la verdad es que me daba igual. Seguro que acertamos.

Caballero, ante todo. Joder y tanto. Antes de hacer siempre se pregunta, pero con ninguna posibilidad de sugerencia, o de opinión pertinente. Qué más da. Es todo estupendo. Y tiene buen gusto siempre. 

Cuánta suerte te rodea. Aunque te hayas quedado con ganas de ir a ese sitio, pero tú sabes adaptarte a todo. Has cenado mucho, y te apetece un cigarro. Seguro que me dice algo. Él ha elegido el sitio, ahora me toca fumar a mi. 

By: Kelly Sikkema

"Yo siempre he tenido mucho carácter, soy un poco inaguantable y difícil de llevar". Hasta las personas más fuertes caen. Y qué verdad tan grande, gracias Luci. Esa no es tú vida. No te apetece hablar de rentas, ni de facturas. No te apetece hablar de nada culto. Pero hazlo, seguro que aprendes. Puedes intentar cambiar de tema. Es inútil. Seguro que cuando acabe la carrera me sirve, todo pasa por algo. Esta última frase que era tu favorita, se va a acabar convirtiendo en tu peor pesadilla. 

Buenas noches. Tiene sueño, y tu estás ojiplática. Te toca dormir por cojones. Es como tu casa, pero sin serlo. No te apetece dormir, pero tienes que hacerlo.

Una vez más te levantas, y ves que no es tu vida. Estás entre dos mundos. Pero tienes suerte, eres feliz y tienes una situación privilegiada. Seguro que no terminas todo lo que tienes que hacer antes de que acabe. Date prisa anda. Qué para una cosa que tienes que hacer...Ni tú misma te planchas tus camisas, pero por amor qué más da. Tremendo lío. 


By: L.P
Un pub elegante, una nebulosa de snobismo y ansias de aspirar a lo que la mitad de ese lugar aspira. Y qué buena compañía tengo. Reclamas una mirada bonita, que su mano coja la tuya o que se eche un baile contigo, por muy corto que sea. Qué pedazo de sueño, ¿eh? En eso se queda. Miras al resto del mundo con aires de superioridad. Nadie está como tú. 

Camino a casa. Ya es medio tuya también. Pero no decides tú cuando nos vamos. Te metes en la cama hablando de algo que no entiendes ni te interesa, y no te aporta absolutamente nada. Igual aprendes y te sirve en algún momento de tu vida. Es lo que hay. 





- Compra el pan antes de que llegue. Y me hace falta también lo que te dije, ¿vale? Si te viene bien, sino (también) no pasa nada, ya luego lo haré yo. 
+ Tranqui, así me da el aire. 

Quizás debería ponerme esa blusa, aunque te la hayas puesto ya dos veces, pero ayer te insistió en que le gustaba mucho. Repite y vete rápido. Por cualquier gesto de su parte eres capaz de cualquier cosa. 

- Me acabarás dejando, ya lo veras, se me da bien la intuición. 
+ Qué dices. No me gusta que digas esas cosas, me enfado, eh. 

En el fondo le facilitas la vida, pero él a ti también, no puedes quejarte. Y no te paras a pensar ni un segundo en lo que él te aporta realmente. Conversaciones vacías, ausencias, inseguridades, y sí, mucha felicidad. 

No hables tan alto, te van a escuchar los de al lado. Tienes que ser más discreta.

+ Voy a desayunar contigo por la zona de tu trabajo, ¿vale?. 
- Pero espérame en la calle que te he mandado por whatsapp, por favor, no me hace gracia que me vean por la zona perdiendo el tiempo y contigo.
Te lo tragas, y sigues como si nada. Qué craso error.

Ese finde no puedo. El otro aún no lo sé. Tú tienes todo tu tiempo libre a la espera de sus decisiones de, pero tienes que entender que tiene una vida muy ajetreada.

"Esta semana tienes que ir al gimnasio, prométemelo, pero sé que no vas a ir". 
"Esta semana tienes que ir al gimnasio, prométemelo, pero sé que no vas a ir". 
"Esta semana tienes que ir al gimnasio, prométemelo, pero sé que no vas a ir". 
"Esta semana tienes que ir al gimnasio, prométemelo, pero sé que no vas a ir". 

No recuerdas ni si quiera que tú madre te repitiera que hicieras algo tantas veces seguidas como en esta ocasión. Acabaste odiando la frase, e incluso despuntándote de ese lugar. Estás gorda, igual deberías ir de verdad y hacerle caso. Mejor reduces la comida y vas avanzando. 


By: L.P
"Tráete el chaquetón que te dije que me gustaba, con ese aciertas seguro. Mira como viste, podrías cogerle algunas ideas, ¿no?". Siempre te has puesto lo que te ha salido de las narices. Siempre. Sin ninguna excepción. Ahora, a estas alturas de tu vida, estás cambiando. Pero y qué feliz. 

Mides hasta la más mínima mirada, gesto o comentario que haces. Tienes que estar a la altura. No quieres estar más ahí, pero no sabes salir de esta. Solo esperas estar haciendo lo correcto. 






Lo correcto únicamente se consigue cuando estás dejándole espacio a tu felicidad, a tu espontaneidad y a tu personalidad. Lo correcto no es un apellido, una conducta o un discursito en una cena elegante. Lo correcto es ser tú. Lo correcto es vivir con gente que te aporte contenido vital. La felicidad se percibe en el instante en que es vivida, no tiene esperas, y si esto último es lo que pretendes, vas por mal camino. Que te acompañe una persona que te quiera, que te quiera de verdad, que no espere de ti nada y te lo de todo con el más mínimo detalle que jamás te hubieses imaginado. Qué le interese lo que tú sabes, que le guste aprender de ti, y que te escuche, más que hable. Qué te quiera joder. Y qué complicado es eso. No confundas amor con maltrata-amor, por que el primero no tiene jamás, nunca, a, ante, bajo, cabe, con, ninguna pizca del segundo. 


L.












miércoles, 25 de enero de 2017

Personas, y café

Una cafetería. Ya has estado allí más veces. Con personas, distintas, en otros momentos de tu vida. En otras circunstancias. Pero sigue siendo lo mismo. Quizá otros pensamientos recorran tu mente. Puede que mejores que anteriores. Puede que mucho peores. Con leche, por favor.

 

Hoy te ha costado levantarte. Puede que menos que otros días. Puede que mucho más. Valeriana, el mejor invento, el placebo más inútil. No entiendes como a la gente le funciona. Intentas engañarte, como lo hacen muchos. Tomas tres para engañar a tu mente. Con dos no haces nada, y con tres menos. Lo asumes, y no, no duermes. 


Qué sabia la vida. Y qué oportuna. Manda señales justo en el momento en el que ella cree que es el apropiado para que aprendas. Y tendrías que pedir el café más frío. No hay quien le pegue un trago. No te importa esperar. No tienes prisa. Esperas a que ocurra ya. Se te va a escapar, y no sabes como hacer que pare.


Buscas en tu mesita de noche. No te quedan más. Coges cualquier cosa que pillas. Y la miras. Está ahí también. No entiendes porqué. Esperas al siguiente batacazo. Llegará en unos minutos. Despréndete del móvil, de las lentes, de la manta. Nada te va a hacer falta cuando llegue.

 

Te acostumbras. Es uno más de los muchos que has pasado, de los muchos que te esperan. Te llaman. Es lo que menos necesitas. Pero es lo que mejor te va a venir. Dejas de ver, te has quitado las gafas, y aun así tecleas porque es lo que mejor te viene ahora. Puede que lo peor. No contestas. Y estás mojando el teclado.


Tienes ganas de gritar, de irte, de volar. Pero el café sigue caliente. Tenías que haber pedido leche fría. Qué pena que el camarero tenga un mal día. No te arriesgas. Tu vida corre peligro. 
Observas a tu alrededor. Una persona. Si una persona te mira, te sonríe, y vuelve a lo suyo. Pensará que no tienes ni idea de como funciona esto. Esa persona.



Miras atrás. Recuerdas. No hace tanto, y parece que ha pasado un milenio. La luz que atravesaba la persiana te animaba a seguir dormida. No tienes nada mejor que hacer que ocupar todo el espacio que ha quedado. Puede que sea el momento más feliz de tu vida. O por lo menos que recuerdes hasta ahora. Cuentas minutos. Y sigues soñando. Ojalá durara siempre ¿no?, parece que es mucho pedir.



Te vuelve a mirar, y te hace una pregunta. Sales de allí sintiéndote de ese lugar, de esas calles, de esas personas. No sabes cuanto tiempo te queda para irte de allí y no volver. Presientes que poco. Sabes que cuando tengas que irte, siempre podrás volver, pero no de la misma manera. 



Quédate con su luz, con su olor, con la forma de caminar de esas personas. Quédate, que siempre quedará allí un trocito de su alma. Inevitable. La acogieron, y eso siempre lo agradecerá. Y cuando le toque marcharse no cree que tenga oportunidad de despedirse de todas esas personas, no le dará tiempo. Tendrá que irse rápido de allí. 



Subes los escalones, primero uno doblado, y luego seis, o siete seguidos. Podría dar mil detalles. Todo sigue tan igual. Qué sensación tan rara. Es tu lugar. Pero a la vez tan poco tuyo. ("Monachopsis: sensación sutil pero persistente de estar fuera de lugar y a la vez estar en el sitio correcto"). El olor [...], te reconforta. Ojalá estuvieras allí. Esperándola. Como ella quisiera cada día, cada dos veces al mes. Cada minuto.




No te da tiempo. Tienes que hacer muchas cosas. El café aún sigue caliente. Respiras hondo, miras a tus laterales, y ves que todo sigue igual. Anhelas su presencia, pero te reconforta saber que todas esas personas forman parte de ella . Y esperas. Esperas diez años, si hiciera falta a que vuelva a mirarte y hacerte esa pregunta. A que te sirva las aceitunas. A que te abra la puerta. A que te diga buenas tardes desde el final de las escaleras. A que te atienda detrás del mostrador. A que te indique el camino que tienes que seguir. A que te cobre la barra de pan, 0,87 céntimos a las 14:51 h. O a que te de el pantalón de tu talla. En todas esas personas estabas.  



No va a ser fácil mirar a todas esas personas con otros ojos. Con otra cabeza. Con otro sentir. Puede que nunca lo consiga. Y si algún día lo logra, el café con leche seguirá ardiendo. Es lo único que tengo claro.





L.