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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cuento del sueño suspendido en el aire

Llega un momento en tu vida en el que no entiendes porque los cambios te siguen castigando, con el pretexto de que debes aprender. Aprender a sufrir, a vivir, a amar, a dejar de amar. En definitiva, aprender a equivocarse. Para poder llegar a hacer las cosas bien (o a parecer que lo haces)dentro de un tiempo.




Una de las enseñanzas más repetida a lo largo de mi vida ha sido la necesidad de ser paciente. A mi madre no le queda saliva, y a mi conciencia tampoco. 



¿Todo llega? Sí, lo hace. Quizá no lo haga como queremos, quizá lo que llega sea paz, la paz reconfortante de no haberte dado por vencido, y que sin embargo, satisface esa necesidad tan esperada. 




Esperar, qué mito. Disfrutar cada minuto, qué gran reto. Es entonces en ese momento de desesperación mental, cuando buscas refugio en recuerdos, en el "qué hubiese pasado". 



Miradas cómplices, furtivas, momentos seguros, infinitos. El ser plenamente consciente de que, en esa imperfección, tú tienes un hueco que vale más que cualquier cosa de vital presencia en ese instante. Esa sensación inexplicable de formar parte de algo que ni tú entiendes. Eso es lo especial, lo necesario. 




Dentro de esa estabilidad que sostienes tú, y por las ganas inconscientes de riesgo, algo falla, y te toca esperar. Es ahí cuando tu mente te repite cada 30 segundos lo que llevas años procurando interiorizar: todo llega, todo pasa. 



Entra en juego una balanza, de seguridad personal, de autoconvencimiento, de rabia y de retroceder por miedo a ser agredido, un cóctel de esperanza. Difícil de gestionar, pero coordinado por letras de canciones que te ayudan a conseguir lo que necesitas cada 30 segundos. 




Sueños suspendidos en el aire, sueños que sigues teniendo y que no vas a abandonar hasta que no sea obligatorio. Y seguro que, aún así, te seguirán taladrando cuando ellos consideren que deben hacerlo.



Y tú, mientras todo este proceso está funcionando en ti, buscas desesperadamente salir y entrar en ese círculo que se ha formado fuera de tu control. A veces lo conseguirás, y otras no. Y llegará el momento en el que la importancia emocional que tenga para ti será ínfima. Entonces será un sueño cumplido. 




Un beso, solo eso. Mucho más que lo que encierra la palabra, mucho más de lo que yo puedo pedir.

"Y volar y soñar, pero contigo" - Lupas.

L.

viernes, 2 de octubre de 2015

Cuentos que de cuento tienen poco


Vuelvo a escribir. Después de abandonar mi pasión durante el tiempo que consideré oportuno, aquí estoy de nuevo. 

Hoy merecen mi tiempo una de las grandes frustraciones de un comunicador; la imposibilidad o la dificultad de poder expresar todo lo que uno querría. Los momentos clave de nuestro día, un segundo al cruzar una calle, una mirada, una rara coincidencia, cada vez que percibimos una señal, que en el fondo sabemos qué significa, pero no controlamos la manera de darla a conocer a los demás. 
Es una situación, que si eres persona, sabes a lo que me estoy refiriendo. 
Una bonita canción, una canción que evoca el pasado, que hace recordar momentos significativos ya vividos. Eso quiero transmitir. Una serie de pensamientos abstractos, microcuentos que harán reflexionar. Aunque de cuento tienen poco. 

Viernes 2 de octubre, 23:58... 


No van lejos los de a delante, si los de atrás se van. 14:00 p.m. Seguramente no sería esa hora exacta. Mi madre y yo no solemos ser muy puntuales. Montadas en el coche, a punto de salir de viaje de vuelta, mientras mi cubano entonaba en el altavoz del Honda CRV. El verano se había acabado, y con él, todos los momentos irrepetibles de ese año, un año distinto, un año con mucho que contar. Un capitulo cerrado con lagrimas. Inspiración de Polo, que aunque sus palabras ayudaban a levantarte, el ritmo hacía que te hundieras más. 







Ya estaba oscureciendo. A punto de comenzar el invierno. La vestimenta me hacía sentir arropada. Mi cabeza estaba en otro mundo. Cual podía haber sido mi error. Porqué no había ido bien. Porqué a la primera fallé, cuando en teoría era lógico. Muy lógico. Una historia que se prolongará. Un cuento que merecerá ser contado. Penas en un portal. 








Comenzó una tarde en Sevilla. Un lugar importante para mí, un lugar en el que, a pesar de no haber pasado mucho tiempo de mi vida, se han concentrado demasiados momentos intensos, demasiadas buenas vibraciones, demasiados sentimientos. Allí estaba. Entrando a casa. Con un simple cruce de miradas me bastó para saber quien era, y quien iba a ser. Cierto es que las personas normalmente nos equivocamos. Y yo me equivoqué.
 Aún intento pensar qué comenzó esa tarde.






Un domingo cualquiera. Uno más en mi vida en el que, acompañada de mi maleta, abrigada hasta las cejas y escuchando a Celine desde mi ipod de primera generación me iba a casa, haciendo recuento, como ahora, de cada vivencia, de cada fallo, de cada estrategia que aplicar. Una vida complicada, pero productiva. Allá iba yo, dispuesta a seguir con lo que me echaran. 








Desde aquel año que se me ocurrió decir en agosto ''en nada llega la Navidad'', cada vez el otoño es más corto. El momento de tumbarme y pensar, parece que fue ayer, parece que vuelve a mi como si nada, pero siempre sin ser nada. Está y estará. Espero que esta Navidad marque un antes y un después. Pero en realidad nunca lo hizo. Y ahora estoy segura de que nunca lo hará. Estará ahí pase lo que pase. Desgracia que cada Navidad me recuerda. Dulce tormento. 





Mierda. El modo aleatorio ha hecho de las suyas. Una canción demasiado reciente en mi vida como para tener que contar con exactitud lo que me provoca. Un sueño, un sueño demasiado imposible. Pero oye, ahí esta. Continuará...




Un vaso de plástico. Un líquido treméndamente malo, y caro. Unos prefieren las ''litros'', otros preferimos gastarnos un poco más de nuestra paga. Aunque no se ni para qué. La playa, mi compañía. Es demasiado. No hacen falta más de cinco líneas para explicarlo, y ya estoy empezando la quinta...




Siempre me hizo imaginar un cuarto. Un cuarto con techos muy altos, con cortinas de gasa, a una hora matinal. Cuando el sol caía desde lo mas alto de la ventana de ese lugar. Atravesando los rayos la tela que intentaba evitar su paso a la estancia. Ahora que estoy escribiendo, me doy cuenta que es tal cual lo que Mikel Erentxun quiere decirme. Un lugar inhabitado. Tremendamente solo. 







Qué felices éramos. Tú no te acuerdas. Ni si quiera aún existes en mi vida. Ni si quiera sé si existes en algún otro lugar. Pero seguro que lo recuerdas. Estábamos en esa casa. Esa casa que siempre se quedará en mi corazón. Era una pasada. De pensar lo que me gustaba estar allí, me entran escalofríos. ¿No lo recuerdas?, ojalá pudiéramos volver.





 Décima y última...



Este grande me dice que ya es hora de terminar el escrito. 
''Habrá que conformarse con un cuadro en la pared, pero así es la vida''. 







LPR -.







martes, 3 de marzo de 2015

Nociones básicas de la vida



Si estás leyendo esto, quiero que tengas presente una cosa: eres uno más de los más siete mil millones de personas que hay en el mundo. Si realmente quieres sobresalir del resto, sal ahí fuera, mójate sin miedo a pasar frío, coge tu tabla y asume que más de una ola te impedirá llegar hasta donde quieres. Solo lo lograrás si te propones vencer cada obstáculo. Esa y  solo esa es la única manera de ser diferente al resto. Da comienzo al largo camino que te espera.



 En la vida se te  presentaran innumerables abismos, facilitándote el hecho de salir de una mala situación, o de un problema que parece no tener solución, simplemente dejándote caer por él.
Mi consejo, asómate desde arriba, sonríele, pues en teoría, está ahí para hacerte un ''favor'', visualiza todo lo que te muestra el estar ahí ,toma notas de todo lo que ves más apartado de ti y por último, proponte bajar por donde has subido y llegar hasta esos puntos tan lejanos que el abismo te ha permitido observar. Solo una cosa más, no estés solo, pues el camino no será fácil, y necesitarás a alguien a tu lado.




 Una vez escogidos los puntos a los que quieres llegar, emprende el camino correcto. Te aseguro una cosa, no será nada fácil. Algunos tramos parecerán simples de transitar, pero ten cuidado, porque a cada paso, una tabla de madera puede romperse. En el camino no solo hacen falta las ganas por llegar y la convicción de que se hará. Hay un elemento clave, que no depende de nosotros, es la suerte. Encomiéndate a ella, porque te será esencial para lograrlo.




 Si todo ha salido como esperábamos, te aseguro que tendrás el mundo bajo tus pies. Ya no se tratará de un abismo, sino de la cima, del puesto más alto que se puede tener. Verás como otros se esfuerzan ahora por lograr el puesto que tú tienes ahora. Verás como otros se rinden por ser demasiado costoso y verás como algunos intentarán arrebatarte ese punto álgido, ese último escalón. Mantén la calma. Tú ya lo has logrado. 





   Trabaja día y noche, sin descanso. Pues no solo cuesta conseguirla, también cuesta mantenerla. Un simple despiste te costará tener que volver a emprender el duro camino, que sin duda, resultará más complejo que la primera vez. Trabaja, lucha, esfuérzate por mantener lo conseguido y nunca pienses que es menos de lo que los demás tienen. No hay cosa más valiosa y más importante que lo que uno mismo ha logrado obtener, por esmero sobre todo, y por un empujón de suerte.


''Trabaja por la noche, todo se ve de una manera más bohemia, y recuerda que los bohemios están siempre en lo correcto''.
''Trabaja por la noche, pues aquellos que quieran arrebatarte tu puesto están a la espera de que duermas''.

sábado, 7 de febrero de 2015

Una balanza de importancia

Un día una amiga me dijo: “Las amistades son pasajeras, dependen del momento, de cada situación”. Esto me hizo reflexionar. Es cierto que la sociedad tiene bastante asumido que es necesario un mejor amigo o amiga en la vida, que siempre hay alguien que nunca te fallará, que estará ahí pase lo que pase; pensemos un momento en el sentido de lo eterno. Esto es algo con lo que normalmente solemos tropezar.
Analizando estas palabras, es cierto que todos tenemos alguien especial en nuestra vida. Una persona que ocupa nuestra mente en los momentos clave del día, a la que llamarías si ocurriera cualquier anécdota digna de contar. Y si alguno de los que está aquí no la tiene que me corrija. Pero, también es cierto que la vida no es homogénea, es decir, es totalmente cambiante. Hay muy pocas cosas que se mantengan estables en nuestro día a día, y qué decir en largas temporadas.


Normalmente todo cambia de un año para otro: Cambiamos la forma de pensar, cambiamos de aires, cambiamos de vivienda, y por consecuencia, cambian las personas que tenemos a nuestro alrededor. Es ley de vida, que en un momento u otro acabemos dejando atrás el entorno que, hasta el momento, ha sido con el que nos hemos identificado. Amistades y amores se quedan atrás. Es el resultado de un distanciamiento corporal, que normalmente es acompañado por el intelectual, es decir, una perdida sucesiva del contacto. Si se puede decir que la familia es de lo poco que permanece constante, pues los lazos son naturales y no elegidos. Aunque quede forzado el decirlo, ni aunque quisiéramos, dejarían de ocupar el papel que tienen en cada vida.

Dejando la familia a un lado y centrándonos en el tema del distanciamiento, no necesariamente la distancia se produce por un tema de lejanía entre dos lugares. Dos personas pueden estar más unidas cuando están lejos que cuando viven en un mismo lugar. Con esto quiero decir  que la distancia, a veces, puede unir a las personas, haciendo que se valore más el hecho de tener a alguien cuando estamos lejos que cuando lo tenemos más cerca
.
¿Quién no ha oído nunca la frase "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde"?, pues bien, a veces la distancia une, sí, pero la mayoría de veces aleja. Esto no quiere decir que una de las dos  personas que  componen una relación sea débil, o no sea capaz de soportar el espacio material; la propia inercia de la vida hace que esto ocurra. Y en estas situaciones es cuando realmente valoramos lo que antes teníamos delante.

La distancia entre dos puntos hace que uno valore lo que tiene, y  se replantee lo que  tenía. Hace que nos demos cuenta del interés que muestran las personas que teníamos antes cerca en esta nueva situación por continuar como antes, enfrentándose ellas mismas a una especie de "autojuicio" en el momento en el que deciden mantener un contacto directo con los que estamos lejos o dejar de mantenerlo.


Este es un aspecto positivo. Valoremos, pues, los que estamos lejos de nuestro lugar esta situación que estamos viviendo. Asumamos, que  nuestro lugar ya no es el de antes, que  tenemos que decidir a quién prestar más atención y quien merece nuestras penas. Tenemos que abrir la mente, quitarnos la boina, y tender nuestra perspectiva de la vida a nuevas concepciones. Con esto no quiero decir que dejemos de lado lo que antes teníamos, pero tampoco nos puede condicionarnos el futuro.


La distancia no es una manera de limitar nuestras posibilidades, o de acabar con nuestra forma de vivir anterior. Es una prueba que la vida pone, más bien una oportunidad que se nos da para que podamos poner en una balanza todo aquello que antes nos importaba y probablemente ahora nos importe, en un lado, y  en el otro, lo que nos está empezando a importar ahora. La balanza la sujetamos nosotros mismos, junto a un reloj. El peso de cada lado de la balanza no solo depende del valor o importancia  que tenga cada extremo, sino el tiempo y el esfuerzo que le queramos dedicar a cada lado, y del interés que cada extremo ponga por llegar al suelo.
La distancia no es un problema, es una ocasión, y tú decides que es lo que quieres mantener y que vas a dejar atrás.

Pero una cosa está clara, el tiempo no es eterno, y hay que saber decidir por orden de importancia a quien queremos dedicarlo.